Céspedes y Roa, unidos por la historia.

Por una de esas casualidades sorprendentes de la historia, Carlos Manuel de Céspedes y Raúl Roa García, nacieron un 18 de abril, pero con 88 años de diferencia. Pareciera como si muchas de las  cualidades del primero reencarnaran en el segundo y ambos, unidos en un ideal, situaran en el orden de sus prioridades, a la Patria en primer lugar y la necesaria lucha contra el colonialismo y el imperialismo en el centro de sus existencias.
Pero como si estas coincidencias no fueran suficientes, ambos abordaron la defensa de la Patria también desde la diplomacia.

Carlos Manuel de Céspedes, tras la ocupación de Bayamo el 20 de octubre de 1868, organizó un gobierno, o sea, una forma de Estado, al que situó entre sus tareas el reconocimiento internacional por otros Estados. La diplomacia cubana nació en la manigua, bajo la conducción de Céspedes  y fue tan heroica, como la pelea con las armas en la mano.
Más de un centenar de documentos conservados con su firma son un impresionante testimonio del intenso trabajo diplomático desplegado por los patriotas cubanos. Es indudable, pues dos caminos esenciales, sustentaron esa política exterior dirigida a lograr la meta suprema de la independencia: alcanzar el reconocimiento del Gobierno de Estados Unidos y de otras naciones de América y de Europa, y debilitar el apoyo internacional a la metrópoli mediante la denuncia de los males del colonialismo español y la criminal política de guerra practicada contra el pueblo cubano en su conjunto.
Ya desde el Manifiesto del 10 de Octubre, el primer documento que explica y justifica por qué se han tomado las armas, dice en su título que está dirigido a sus compatriotas y a todas las naciones. Tal amplitud de “todas las naciones” obedece, a todas luces, a una intención propagandística para su más amplia difusión y también a la búsqueda de la comprensión y solidaridad internacionales para los patriotas cubanos que se enfrentaban a una potencia europea de larga data y relaciones internacionales bien abarcadoras.
De su puño y letra escribe a personalidades políticas de la nación vecina, a periodistas, a representantes de instituciones  solidarias con la independencia cubana. De ese modo procuraba el crecimiento de posturas favorables a la pelea patriótica, que contribuyera   a un cambio en el gobierno.
También a otros Estados y gobernantes les solicita el reconocimiento de la beligerancia o trata de que ejerzan una diplomacia contraria a la dominación española sobre la Isla. A lo largo de su ejecutoria escribe al presidente de Chile y en dos ocasiones a Benito Juárez, el mandatario mexicano; al gobierno provisional de la República francesa y al presidente de Ecuador. Al rey de Italia se dirigió en enero de 1871 para que hiciera llegar a su hijo, el rey de España, Amadeo I, la propuesta de que si aceptaba la independencia, Cuba le concedería ventajas a su antigua metrópoli. Al congresista colombiano Carlos Holguín le agradece el haber presentado en las Cámaras legislativas de su país varias resoluciones favorables a los patriotas cubanos. Responde a una carta del político y general venezolano José Ruperto Monagas. En febrero de 1872 agradece a Tomás Guardia, presidente de Costa Rica “sus nobles palabras sobre Cuba y su lucha”. A la reina Victoria la felicita por el restablecimiento de su hijo, el príncipe de Gales, al tiempo que le agradece por el trato y las deferencias de las autoridades británicas de Jamaica con los cubanos allí establecidos.
Durante sus mandatos al frente de la insurrección cubana, Carlos Manuel de Céspedes diseñó, dispuso y ejecutó en buena medida, con habilidad y astucia indudables, la política exterior de aquel Estado trashumante que procuró insertar a Cuba en el ámbito de las relaciones internacionales en función de la independencia. Como en la acción armada para la liberación, fue Céspedes también el iniciador de nuestra aparición como Estado en el campo de la diplomacia y las relaciones internacionales.

Por su parte Raúl Roa García, nuestro Canciller de la Dignidad, se destacó por su enfrentamiento directo, con un verbo duro e ingeniosidad a toda prueba, contra los enemigos de la Patria. Brilló en aquellos días en los que la diplomacia revolucionaria se impuso ante la diplomacia desvergonzada subordinada a  los Estados Unidos.
Brilló en la Organización de Estados Americanos cuando convencido de la podredumbre de las delegaciones presentes en San José Costa Rica en 1960 anunció su retirada y dijo: ¨Me voy con mi pueblo y con mi pueblo se van también los pueblos de nuestra América¨.
Es el mismo Roa que ante el artero ataque mercenario por Playa Girón, en el mismo corazón del imperio, desenmascaró cada uno de los falaces argumentos de los representantes norteamericanos en la Organización de las Naciones Unidas y demostró sin ninguna duda que la agresión a Cuba se orquestó con la complicidad de gobiernos títeres de Centroamérica y bajo el patrocinio de Estados Unidos.
En diversos foros internacionales se enfrentó al Apartheid y a la guerra contra Vietnam, fue aplaudida  su actitud firme cuando en esos mismos salones de la ONU, y ante la infamia del representante del gobierno de Facto en Chile de Augusto Pinochet, se levantó indignado “para darle una galleta al payaso de Pinochet”.
Fue el mismo avezado político que junto a Fidel luchó a favor de la integración de Cuba al Movimiento de Países No Alineados y que al presidir la Primera Conferencia Tricontinental, en La Habana en el año 1966, aportó un elemento importante a la causa de la independencia de los pueblos oprimidos de África, Asia y nuestra América.
De Roa, queda mucho por profundizar, sobre todo sobre  su rica trayectoria en la Revolución del 30 “que se fue a bolina”, en las luchas por la independencia en la etapa prerevolucionaria y de sus vínculos con importantes personalidades de la historia patria.
Murió el 6 de julio de 1982, pero dejó una obra tan rica y profunda que sin dudas lo califican como uno de los pensadores políticos más importantes del pasado siglo, con un legado social imprescindible para estos tiempos.

Autores: Lic. Raiza Rodríguez  Gómez.

                Lic. Ariel Alba Hernández.

Fuentes Consultadas: Periódico Trabajadores, Sitio digital Fiscalía General de la República de Cuba, Fondos Archivo Central MINREX

                                  

                                         

 

Pais: 

Cuba

Fecha: 

16/04/2021