Hoy 7 de junio se celebra en Cuba el Día del Bibliotecario, fecha escogida en 1950 y por iniciativa del periodista César García Expósito, homenaje al natalicio de Antonio Bachiller y Morales, prolífico periodista, historiador, abogado, considerado el primer bibliógrafo cubano.
Y es a propósito de esta celebración, que desde esta página recordamos la trayectoria de una de las destacadas intelectuales que consagró su vida y esfuerzos a potenciar la actividad de las bibliotecas en nuestro país: María Teresa Freyre de Andrade, a quien en el año 2004 la Asociación Cubana de Bibliotecarios homenajeó con la creación de un Premio Nacional que lleva su nombre, distinción que se otorga a personalidades destacadas por su trabajo en las bibliotecas públicas. Igualmente, la Unión de Historiadores de Cuba oficializó una distinción nombrada María Teresa Freyre de Andrade, para aquellos bibliotecarios que apoyan la labor de los historiadores.
María Teresa Freyre de Andrade, nació el 27 de enero de 1896, en la ciudad estadounidense de San Agustín de la Florida, donde su padre, Fernando Freyre de Andrade, buscó refugio seguro para su familia, regresando a Cuba para unirse a la lucha independentista, donde alcanzó el grado de general.
En París María Teresa estudió en la Universidad de la Sorbona, donde se tituló como profesora de Francés y Técnica Bibliotecaria.
En 1936, de abril a julio, trabajó en la biblioteca infantil L'Heure de Joyeuse de la Prefectura del Sena, donde se le expidió una certificación que consignaba las grandes aptitudes que poseía para el trabajo en bibliotecas públicas.
Del 1 de diciembre de 1936 al 15 de noviembre de 1937, trabajó y estudió los métodos de las bibliotecas francesas en Sorbonne. En 1938, se graduó de la Ecole de Chartes con el Diplome Technique de Bibliothecaire
Después de su regreso a Cuba, el 29 de septiembre del 1938, tras haberle realizado los exámenes correspondientes, el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana le otorgó el título de Bachiller en Letras y Ciencias.
En el curso 1938-1939, matriculó la carrera de Ciencias Políticas, Sociales y Económicas. Estudió Derecho Diplomático y Consular y Derecho Administrativo, y concluyó la carrera en el curso académico de 1941-1942.
En años posteriores, obtuvo una beca de la American Library Association ALA y viajó a los Estados Unidos donde matriculó dos cursos de Literatura infantil, uno, en la Universidad de Columbia y otro, en la Escuela de Bibliotecarios de Pratt Institute.
Durante el gobierno del tirano Gerardo Machado Morales, quien se había ensañado con su familia, se vio obligada a partir hacia el exilio, específicamente hacia Francia, desde donde realizó una intensa actividad contra el régimen.
En el año 1948 fue postulada como Senadora por el Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo) y sufrió prisión, en la cárcel de Guanabacoa, en varias ocasiones. Después del Asalto al Palacio Presidencial, dada su frontal oposición a la tiranía de Fulgencio Batista, se vio precisada a salir hacia el exilio por segunda ocasión, esta vez hacia México, mientras se desempeñaba como Embajador de la nación azteca en Cuba, el destacado diplomático mexicano Gilberto Bosques Saldívar. Su expediente con el trámite de asilo, se conserva en los fondos del Archivo Central del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba.
En enero de 1959, al triunfar la Revolución, María Teresa se encontraba en el exilio y fue llamada para ocupar la dirección de la Biblioteca Nacional José Martí, labor que asumió el 24 de febrero de ese año hasta 1967. Consciente de las funciones de una Biblioteca Nacional, realizó importantes transformaciones, sin precedentes en otros países, pero necesarias en las condiciones históricas de Cuba: Sala Juvenil, Departamento de Extensión Bibliotecaria, Campaña de Lectura Popular, Biblioteca Circulante y el Departamento Metódico, con su Sala de Ciencia y Técnica.
Este llamado se le hizo teniendo en cuanta su amplia experiencia en la actividad bibliotecaria, pues desde finales de los años 30, con una vocación bien definida, empezó a desarrollar una serie de actividades relacionadas con las bibliotecas. Durante su vida, se vinculó con diversas asociaciones e instituciones, como la Comisión Nacional de Cooperación Intelectual, la Asociación Bibliotecaria Cubana, la Universidad de La Habana, el Lyceum Lawn Tennis Club, la Asociación Cubana de Bibliotecarios, la Asociación Nacional de Profesionales de Bibliotecas, la UNESCO, la Biblioteca Nacional.
En todas estas organizaciones se destacó como difusora y defensora de la labor bibliotecaria. Su trabajo trascendió los límites de las bibliotecas. Impartió conferencias, preparó cursos, realizó entrevistas para la prensa plana y radial, participó en congresos, publicó artículos en periódicos y revistas de la época.
Toda su vida, la dedicó al estudio y desarrollo de las bibliotecas y de la cultura en general, fue una ferviente luchadora por su masividad y por el acceso a las bibliotecas de los sectores más humildes de la sociedad. Fundó escuelas para la formación bibliotecaria en momentos en los que el país necesitaba de personal calificado para el desempeño de esta bella labor y demostró una preclara visión al priorizar la formación bibliotecaria, a la que siempre concedió una gran importancia.
La formación y superación profesional del personal que laboraba en las instituciones bibliotecarias era muy importante para María Teresa. Consciente de la necesidad de personal técnico, ante la extensión y aumento de la cantidad de bibliotecas y de sus servicios, en 1962, fundó y dirigió, en sus primeros años, la Escuela de Capacitación de Técnicos de Bibliotecas con un programa que comprendía clases teóricas y trabajo práctico en la Nacional
Tras una vida dedicada a su país y a su profesión, falleció el 20 de agosto de 1975 en La Habana con 79 años de edad.


Documentos del expediente de solicitud de asilo en México. Fondos Archivo Minrex.
Redactado por:
Lic. Raysa Rodríguez Gómez.
Espec. Centro de Gestión Documental del Minrex.
Fuentes:
. Fondos Archivo Central del Minrex.
. Ecured.
