Con la firma del Tratado Permanente de relaciones el 22 de mayo de 1903, se abrió paso la concertación de otros convenios derivados de las cláusulas de la Enmienda Platt. El siguiente en la lista era la negociación sobre las posibles bahías para estaciones navales. Eran momentos del Big Stick, cuando la presidencia del rough rider Teddy Roosevelt ejercía la intervención abierta sobre todo el continente a través de los cañones de sus acorazados, como fue el caso del apoyo a la separación de Panamá de Colombia, en 1903. Por su posición geográfica, Cuba servía como punto de abastecimiento y tránsito de la flota estadounidense. Además, para ejercer su influencia sobre el Canal de Panamá era necesario controlar también el punto intermedio de tránsito entre ese lugar y Estados Unidos, que en este caso no era otra que la mayor de las Antillas. Ya desde noviembre de 1902 se tenía conocimiento en la Secretaría de Estado de la petición estadounidense para que se le cedieran a perpetuidad las porciones del territorio cubano necesarias para el establecimiento de cuatro estaciones navales en las bahías de Guantánamo, Cienfuegos, Nipe y Bahía Honda.
Ante este panorama se iniciaron las negociaciones, en la que la parte cubana mostró una postura de resistencia frente a las pretensiones norteamericanas, especialmente las amenazas de su ministro en Cuba Herbert. G. Squiers. Lograron que en vez de venta de tierras fuera un arrendamiento y que en vez de ser cuatro bahías (Cienfuegos, Bahía Honda, Guantánamo y Nipe) fueran dos, quedándose al final con la bahía de Guantánamo. Entre el 16 y el 23 de febrero de 1903 los presidentes cubano y estadounidense firmaron en sus respectivas capitales el Convenio para arrendar tierras en Cuba para estaciones carboneras y navales, bajo las condiciones que habrán de convenirse por los dos gobiernos. Y el convenio que reglamentaba ese arrendamiento fue firmado en La Habana el 2 de julio de 1903 por los representantes de los presidentes de Cuba y Estados Unidos, José García Montes (secretario de Hacienda e interino de Estrado y Justicia) y Herbert. G. Squiers, respectivamente. Las ratificaciones fueron canjeadas en Washington el 6 de octubre de 1903 y el 10 de diciembre del mismo año se dio posesión a los Estados Unidos de las porciones de agua y tierras para el establecimiento de la estación naval en Guantánamo.
Para el gobierno y la marina de los Estados Unidos, el traspaso de parte del territorio de la mayor de las Antillas era motivo de gran regocijo, y pretendió celebrarlo. En Guantánamo se reunieron con ese propósito buques de la Escuadra del Caribe y algunos acorazados de la flota del Atlántico Norte. De inmediato, el secretario de Estado de la isla, Carlos de Zaldo, instruyó al Ministro de Cuba en Washington, Gonzalo de Quesada, la enérgica posición del Ejecutivo de la nación al respecto: “…en modo alguno resulta un suceso grato al pueblo de Cuba, que no puede por tal motivo asociarse a ninguna demostración de regocijo con ocasión de dicha entrega”




Fragmentos del Tratado sobre bases navales y carboneras.
Redactado por:
. Lic. Ariel Alba Hernández. Espec. CGD MINREX.
Fuentes:
- Instituto de Historia de Cuba (1998) Historia de Cuba. La Neocolonia. Organización y crisis desde 1899 hasta 1940. La Habana: Editora Política.
- Martínez Ortiz, Rafael (1929) Cuba: Los primeros años de independencia. Segunda Parte (3ª edición) París: Editorial Le livre libre.
- Rodríguez, Rolando (2010) República de corcho. Tomo I. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.
- Roig de Leuchsenring, Emilio (1973) Historia de la Enmienda Platt, una interpretación de la realidad cubana. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.
